Hola a todas y todos,
Los reconocimientos médicos, además de necesarios, son muy útiles para obligarnos a hacer cambios en nuestra GAFERO. Digo gafero, porque al igual que tenemos una caja donde guardamos las joyas y que llamamos joyero, yo tengo una caja donde guardo mis gafas y que llamo gafero.
Desde los cuatro años he llevado gafas, las primeras con muuuuchas dioptrías y las últimas con muuuuchas menos (ventajas de ser hipermétrope, que disminuye con la edad...), y en estas dos décadas de gafas, las ha habido de muchos estilos y colores. Por supuesto, me he visto obligada a cambiarlas en muchas ocasiones, por una cuestión de crecimiento y de disminución de dioptrías, pero también por una cuestión de simple tendencia y moda, e incluso de comodidad. ¿Quién no se acuerda de esas gafas de los 90, que eran enormes, y que se caían de nuestras narices por lo que pesaban?
La gran mayoría de las gafas que conservo son cuadradas, fruto de la tendencia de hace unos años, y que aún hoy perdura -aunque en menor medida-. Rojas, naranjas, azules, verdes, grises, blancas... Mi gafero es el resultado de años de gafas y, por supuesto, de mantenimiento de dioptrías.
Por otro lado, las gafas son tan necesarias que las marcas de moda han visto una mina de oro en ellas. Mis primeras gafas eran marca Snoopy -todo un símbolo-, las siguientes fueron Benetton, y de ahí ya llegaron las RayBan, las Amichi, las Sinequanone y las Etro. Las marcas rezan a diario para que las dioptrías cambien continuamente. Y si además, cambian las tendencias en las monturas, mejor que mejor. Cuadradas, redondas, las gafapasta, las de metal y, lo último, las cat eye.
En mi última visita al oftalmólogo he descubierto que tanto ordenador pasa factura, y mis dioptrías han aumentado algo. Mientras que el oftalmólogo me daba la noticia, escuchaba a las grandes marcas frotarse las manos...
Como cualquier adicta a la moda, he caído en unas gafas cat eye como la que os muestro en la foto. Preciosas y muy retro. Me encantan.
La mejor noticia que me ha dado el doctor es que puedo seguir usando las que tengo en mi gafero...
Y es que dejando tendencias al margen, y se lleven o no, mi gafero es el recuerdo de toda una vida de gafas, un recorrido que va desde las 8 dioptrías que tenía con 4 años al 0.8 que tengo hoy.